jueves, 3 de julio de 2008

Me conmovió

Hay algunas cosas con las que no podría estar de acuerdo y una de ellas es el terrorismo como método de lucha. Algún día les hablaré de mis razones. Y dentro del terrorismo, claro, está el secuestro. Yo no concibo que nadie sea retenido contra su voluntad en ninguna parte. Quizá por eso, la historia de esta mujer me conmovió y aquí la reproduzco.

La ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y once soldados y policías recobraron hoy la libertad tras una inédita operación militar, cuyo feliz desenlace fue celebrado por Colombia y numerosos gobiernos.

La acción militar, que se cumplió sin efectuar un solo disparo, se desarrolló en los departamentos selváticos del Guaviare (Sur) y Vaupés (Sureste), desde donde los liberados fueron trasladados a Bogotá, mientras los estadounidenses Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves fueron llevados inmediatamente a su país.

Horas después y tras seis años y medio de un secuestro que movilizó a miles de personas en todo el mundo que pedían su libertad, Betancourt, delgada, ataviada con un chaleco y un sombrero militar, llegó a Bogotá junto al grupo de soldados y policías que sufrió junto a ella el cautiverio, algunos durante casi diez años.

Betancourt, que como candidata del partido Oxígeno iba a competir en las elecciones de 2002 con el ahora mandatario Álvaro Uribe, pero no pudo presentarse pues fue secuestrada durante la campaña, se convirtió en el símbolo viviente del trágico conflicto colombiano .
" La operación fue absolutamente impecable", narró y reveló que hacia las cinco de la madrugada sus custodios les informaron que iban a ser trasladados. A esa hora, agregó, había rezado el Rosario, con la firme esperanza de que una comisión llegara a liberarla.

"Después nos hicieron empacar los equipos. No sabíamos qué y una hora antes de que llegaran los helicópteros, el comandante 'Asprilla' habló conmigo y me dijo que todos íbamos a subir en un helicóptero, que nos iban a llevar, no sabían ellos a dónde, pero era para hablar con un jefe, un mando".
"Luego oímos los helicópteros. Miré para arriba, al cielo, y pensé: qué curioso es sentir felicidad oyendo un helicóptero cuando durante siete años, cada vez que oigo el helicóptero, se me acelera el pulso, me da miedo, tengo que coger el equipo, correr, escondernos. Estos eran helicópteros blancos. Sentí que era emocionante. Nos hicieron cruzar el río. Llegamos a un sitio, todos con un guardia guerrillero armado al lado".
"Llegaron los helicópteros y salieron unos personajes absolutamente surrealistas; unos señores vestidos con unos logos y unas cosas que los certificaban de ser delegados de yo no se qué cosa. Y yo miraba todo esto y decía: '¿Pero esta gente quién es? ¿Qué comitiva internacional es ésta? Pensé: '¿Será que nos van a volver a poner de payasos en otro nuevo circo?, y yo no quiero prestarme para esto'.
"Entonces, hablaron dos comandantes. Miré más de cerca y vi que tenían camisetas del Che Guevara y pensé: 'Esto es de las FARC. Esto no es una cuestión ni salud, no es nada'. Y después nos dijeron que podíamos subir al helicóptero, pero hacerlo esposados. Y eso fue muy humillante".

Betancourt narró que ni los guerrilleros ni los cautivos sospecharon de la operación y que sólo supieron lo que ocurría cuando uno de los supuestos guerrilleros les gritó: "Somos del Ejército de Colombia, ustedes están libres".
"En ese instante -agregó- casi hicieron caer el helicóptero por los saltos de alegría que daban, en medio de lágrimas, al saberse libres de la guerrilla de las FARC".

El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, explicó que el rescate se decidió después de que se logró infiltrar al secretariado de las FARC para convencer a los rebeldes de la necesidad de trasladar a los rehenes en un helicóptero. "El helicóptero, que en realidad era del Ejército nacional, y tripulado por personal altamente calificado de nuestra Inteligencia, recogió a los secuestrados en inmediaciones del departamento del Guaviare hace unos minutos, y están volando libres, sanos y salvos", indicó. "Es una alegría inmensa", declaró en París Lorenzo Delloye, el hijo de Betancourt.
Bogotá, AFP y La Razón

Las 8 cosas que me hacen feliz:


Hoy me he levantado de mejor ánimo y he decidido comenzar a recordar qué cosas disfrutaba antes que me hacían feliz.
1. Entrar a una librería. Para mí es el paraíso. No puedo salir de ellas sin algunos bolígrafos en la cartera, unos folders que, según yo, me ayudan a organizarme; unos post its de colores y alguna libretita. Sólo con eso, ya soy feliz.
2. Comprarme alguna "chuchería". Ahora fueron unas pulseritas de svarovsky color negro tornasol. Otras veces es una cartera. A veces un par de aretes o un perfume. Ayer me compré Flower by Kenzo en una muestra de 20 ml. a once bolivianos. Todo un lujo. Despertar y estrenar mis chucherías también me hace muy feliz y ahora necesitaba una ración doble.
3. Ir a una librería, pero de libros. Antes, cuando era soltera, no pasaba un sueldo sin que me comprara alguna novelita, literatura pura. Y con ella en mi cartera disfrutaba mis mejores momentos. Lo mismo hacía con la música, algún disco nuevo que disfrutaba unas dos semanas y todo el mes si el disco valía la pena. El descubrimiento mensual, generalmente me daba por lo menos una semana de felicidad. Hoy me sentí doblemente feliz al recuperar ese sentimiento. Descubrir en la librería aquel libro cuya reseña leí en algún lugar. Mirar algo interesante. Degustar la sensación de querer algo pero no poder comprarlo, porque es muy caro, como un libro de Gioconda Belli, titulado “El mundo en la palma de la mano”, que cuesta 174 bolivianos. Tuve que conformarme con uno de 53: Cartas a mamá desde el infierno, de Ingrid Betancourt.
4. Hacer mis listas de "Pendientes" en mi cuaderno. Ahí anoto todo lo que recuerdo.
5. Ordenarme, a mí misma y a mi entorno. Sacar mis demonios, encaramados en ropa que planchar, platos que lavar, cuartos que ordenar, escritorios que limpiar. Me he dado hasta el sábado para terminar, con el perro en la peluquería incluido.
6. Disfrutar de mi trabajo. En tiempo récord redacté el guión de un spot para televisión y lo producimos junto a la productora. Se difundirá desde el medio día de hoy. Ahora estoy diseñando una campaña, con vistas al revocatorio. Me imagino miles de cosas por hacer y voy materializándolas, una a una.
7. Comprar chucherías para mis dos mitades. Una libretita para abril. Un juego de estampitas de superhéroes para Chalinet. Cereal, mashmelows, chocolates, galletitas, tarjetas de teléfono para sus dos celulares. Enviamos todo a Cochabamba hoy.
8. Esperar al domingo, día en el que, de acuerdo a mi filosofía de recordar lo que me hacía feliz, voy a dormir, desayunar rico, darme un bañito, eliminar la invasión de vello de mi cuerpo y exfoliarme, volver a la cama, mirar una película, volver a dormir; almorzar algo ligero hecho en casa, ponerme una máscara para el pelo, volver a dormir, mirar otra película, leer, volver a dormir ; hacerme manicure y pedicure, perfumarme de nuevo y volver a dormir hasta el lunes.

Esas son las ocho cosas que me hacen feliz. Quise dejarlas aquí para que, en tiempos de crisis pueda volver al post y recuperarlas.
Y a ustedes, qué cosas los hacen felices? (cosas concretitas, que el resto pueda imitar; no vale filosofía existencial inoportuna, como ésa de “tener buena salud” y cosas por el estilo)

martes, 1 de julio de 2008

Desorden

Hace tres meses que decidí que en mi hogar la única trabajadora del hogar sería yo. Y és es el mismo tiempo que mi casa mantiene un desorden que a esta altura se me hizo insoportable. Desde hace algunos años he adquirido el hábito de tender mi cama inmediatamente después de levantarme. Luego pongo un incienso y así comienzo el día. Tengo el orgullo que decir que mis hijos también se acostumbraron a hacer eso.

Pero van dos noches que no duermo -siempre tengo problemas con el sueño, pero estas dos últimas noches mis problemas fueron con otras cosas- y hoy realmente no tenía ánimo para levantarme.

Haberlo hecho para venir a trabajar significó salir disparada sin siquiera desayunar, todavía muerta de sueño y sin tender mi cama y tampoco fui a almorzar.

Desde hace una hora estoy pensando: Llegaré y la cama estará destendida, llegaré y la cama estará destendida. Llegaré y tendré que tender la cama. Y, sinceramente, no tengo ganas de llegar.

La magia debería existir para las amas de casa. Uno debería poder mover la nariz como La Hechizada o chasquear los dedos como Mi bella genio y todo en orden y limpito. Hay otras maneras, yo sé, como ir a la Camacho y llevar dos señoras, una para limpieza y la otra para planchar la ropa y listo! Toda una tarde supervisando el trabajo y ya está.

Lamentablemente, hoy no tengo plata ni para contratar a una señora y menos a dos. Tampoco para ir a tomar un café y olvidarme de la bendita cama y menos aún para ir al súper y comprarme unos embutidos, leche y algún postrecito que comerme después del baño relajante con el que intentaré alejar al insomnio. Definitivamente, Junio ya acabó y no fue mi mes.

lunes, 30 de junio de 2008

Seis minutos

Faltan seis minutos para que pueda salir de mi oficina y llegar a mi casa a descansar. Y miro una y otra vez el reloj pero el tiempo no pasa. Todavía son las 12:24.
Mientras espero contnnúo pensando en mis incertidumbres. Qué pasará ahora? Hacia dónde drigiré este barco al bordel del naufragio que es mi vida? Qué hago yo tan lejos?
Ahora son las 12:26. Queda un poco menos. Miro mis manos, magulladas. Mis muñecas, adoloridas. Mi cara, presa del estupor.
Estoy y me siento muy sola. Quisiera a mis dos mitadas aquí y ahora, pero no están. Son las 12:27, queda todavía menos. Siento que desfallezco. Mi piernas tiemblan. Necesito descansar. Las 12:28, nuevamente mis ojos se humedecen. Tengo que resistir dos minutos más. No puedo llorar aquí, pero el tiempo me ahoga. Ahora sólo falta un minuto. Me apresuraré a salir. necesito llorar y dormir.

ojos vacíos

Verte arrodillado frente a mi no modifica nada. Todavía mis ojos están hinchados de tanto llorar. Aún me duele todo el cuerpo, pero sobre todo un lugar que me invade entera. Será mi alma supongo.
No creo que quien ama pueda herir así, tan impunemente, y arreglar todo con una disculpa. Siento que ensuciaste nuestra casa de violencia, nuestra vida de intimidación y miedo.
Quisiera perdonarte y no puedo. Me miro y te miro y me doy cuenta de que nos quebraste.
Que a pesar de mi buena fe, esta sensación de humillación es más fuerte que todo. Superaste mi propio límite y el tuyo. Ahora sólo queda esperar a que el tiempo cure las heridas, aunque hay algunas heridas que sangrarán para siempre.
Que te aproveche la profunda pena que instalaste en mí. Vaciaste mis ojos. Que te beneficien mis lágrimas.

jueves, 26 de junio de 2008

Algo de mi


Se me ha ocurrido buscar un meme que me gustaría responder y fue éste, que se llama Vida:
1. En cuántos sitios has vivido en tu vida?
A ver, desde que me acuerdo, ya? Nací en La Paz y viví aquí hasta mis tres años. A esa edad mi padre fue exiliado por Hugo Banzer a Ecuador. Vivimos allí como un año, luego, cuando dieron amnistía para los familiares de los perseguidos, volvimos mi mamá y yo a La Paz. Un año después murió mi papá. Como mi mamá tuvo que irse a trabajar, me dejó con mis abuelos. Ellos se fueron a Cochabamba en 1975 y me llevaron. En la Llajta viví hasta 1977. En 1978 mi mamá me llevó con ella a Coro Coro, la mina de cobre de Pacajes, en La Paz. En 1979 volvimos a La Paz y viví aquí otra vez hasta 1997, año en que decidí irme a vivir a Santa Cruz. Allí me casé y tuve a mis dos hijos. El año 2001 volví a La Paz y desde entonces sigo aquí. En resumen, viví en seis lugares diferentes.
2.Cuál ha sido tu favorito?
Santa Cruz y Cochabamba me traen buenos recuerdos. No así Coro Coro, un pueblo al que no sé por qué odiaba con todo mi corazón. Sin embargo, creo que La Paz es mi lugar favorito.
3.Si pudieras vivir en otro sitio, cual sería?
Venezuela o algún país europeo, como Dinamarca, por ejemplo.
4.Sin duda en tu casa pondrías...
Muebles rústicos, artesanías y varios cuadros de Mamani Mamani.
5.Como es un día normal en tu vida?
Ja, ja, ja, yo creo que se van a reir o no me van a creer. Les cuento, aclarando que no todos los días son como éste, sólo aquellos en que estoy absolutamente cuerda, que creo que son los menos, o no?
06:30 Suena el despertador y me levanto
06:35 Voy a la cocina en salto de cama
07:30 Termino de preparar el almuerzo del día.
07:35 Me ducho
07:50 Vestida y seca, a veces medito.
08:10 Comienza la batalla de despertar a los chicos. Si está mi mamá los dejo dormir.
Si no, los levanto y los visto.
08:30 Desayuno
09:00 Voy al trabajo
12:30 Salgo de trabajar
12:45 Llego a mi casa
12:50 Almuerzo
13:15 Despacho a mis hijos al colegio.
13:40 Termino de almorzar.
13:45 Descanso.
14:30 Otra vez a trabajar.
19:30 Salgo del trabajo.
20:00 Llego a mi casa molida.
21:00 Si no estoy muy cansada, avanzo algo en la cocina para el día siguiente.
22:00 Duermo.
Esto es lo que hago cuando estoy cuerda. Es decir, generalmente los lunes y martes. el resto de la semana, la rutina se va a la m. y mis días normales son caóticos. A veces medito, a veces no, a veces cocino, otras no. Antes viajaba mucho, así que era todavía más difícil mantener los ritmos y siempre me encontraba queriendo reencontrarme en el laberinto de dónde estoy? qué día es hoy? y asi.
Ahora estoy intentando retomar las cosas. A ver si lo consigo.

Un año ya

Hoy hace un año que imprimí la primera huella en este blog.
Muchas cosas han pasado desde entonces, pero especialmente en este último mes.
"No hay mal que por bien no venga", me dijo ayer una amiga y creo que, después de mirar las cosas en perspectiva, ese dicho es verdad.
Bueno, mientras esperaba el bien por culpa del que vino el mal, pensaba irme a descansar y tratar de olvidar todo, como he estado haciendo en estos últimos días, pero recordé que el blog está de cumpleaños. Y no podía irme sin reconocer que este espacio me ha dado muchas satisfacciones y me ha servido, muchas veces, como catarsis.
El volver a escribir en él hoy debe ser una señal de que estoy superando todo lo que me ha sucedido. Ojalá así sea.
A pesar de todo, ahora, en tiempos de nuevos comienzos, el blog volvió a cobijarme, como siempre.
Feliz cumple, blog. Déjame seguir dejando huella.
Un abrazo a todos
Daniela