viernes, 14 de diciembre de 2007

Sip

Sip, me gusta la política, me encanta. Porque la vivo, porque diariamente estoy inmersa en ella, porque no es posible ser periodista sin saber de política y no es posible ser buena periodista sin apasionarse.
Y sip, también soy una apasionada. Me embelesan las buenas polémicas. Me gustan las tertulias con sustancia. Disfruto con una canción bien hecha, "redondita". La boca se me hace agua ante un texto bien escrito. Me gustan los hombres "integrales como la FES", como dijo mi amiga ministra. Y los cafés con vainilla o whisky, bien irlandeses.
Amo el chairo con cueritos de chancho. Me gusta carraspear la garganta cuando como una ulupica bien picante. El vino es mi perdición y, si viene acompañado con una buena charla, mejor. El sexo sin orgasmo no me sirve, ni para jugar. A veces me tomo un tequila, sólo para recordar lo fuerte que es.
Para mí, la vida sin política es desabrida. Es como un gringo bailando caporal. Y la vida sin pasión es una miss bailando cueca, desafina, desentona conmigo. No combina.
Me reconozco cada vez que me indigno ante un acto de racismo o de injusticia. Obviamente, no sería la camarógrafa que filma cómo los unionistas patean a un colla, sólo porque creen que es del MAS. El día en que no me rebele contra eso habré perdido mi esencia.
Y sip, también soy una mujer "de armas tomar". No me gustan los mirones, son de palo. Y no tengo orejas de pescado. Mis ojos se han hecho para ver, y miro. Lo miro todo, como escudriñando. Tengo un espíritu crítico, a mí no me la charlan, como dice mi Escudero.
No pongo en la balanza el qué vas a sacar. Me gusta saltar, a veces sin paracaídas. Y si me hago pelota, me gusta revivir, renacer, renovada. Soy medio guatemalteca, en eso. Me gusta que las cosas se definan, mejor si es a las buenas, pero si no, a las malas o a las balas. No me gustan las medias tintas, los tragos suaves, las indecisiones.
No soy indigenista, soy trotskysta, aunque ya no milito en el POR. No me gustan las sutilezas ni las ambigüedades.
Y sip, soy zurda. Siempre lo fui y eso que escribo con la mano derecha.
Prefiero la wiphala a la banderita verde y blanco. Y no porque me gusten los aimaras, porque mucho, no me gustan, sino porque la multicolor es como nosotros, pluri multis, tuti fruttis.
Y sip, admiro al Che, porque yo también, como él, soy de las que ponen el pellejo. Y también creo, como él, que el hombre nuevo empieza en uno mismo.
Y no creo en el dios de los católicos. Tengo uno propio, sin estatuas y sin culpas. Y además es mujer.
No me avergüenzo de nada. Ni de ser periodista, ni de ser una mamá cursi, ni de trabajar en una oenegé. Y sip, gano muy bien. Al que no le gusta, que se esfuerce un poco más, en lugar de envidiar.
Nunca me quedé sin trabajo y casi siempre me fui con la renuncia bajo el brazo. Me despidieron una sola vez, por suerte, de una tienda en la que vendía chapas para puertas. Trabajo desde mis 16 años, porque no me gusta pedir para mis cigarros. A mis 19 ya era responsable de definir dónde iba la publicidad de Toyota Boliviana y tenía a los medios a mis pies. Un brillante futuro, como se dice, pero la publicidad no era lo mío, simplemente, y también me fui.
No soy de l@s que dicen "no me gusta la política", para ocultar la ausencia de argumentos. Tampoco me adscribo al bando de los que dicen no tener bando, porque "todo es una mierda, porque todos son iguales". Para mí, la vida no puede ser un voto en blanco, que siempre beneficia al ganador. Yo me la juego, aunque el mundo entero esté en desacuerdo. Apuesto, aunque tenga las de perder. Estoy al pie del cañón.
En resumen, no me gusta la oscuridad ni el polvo que hay debajo del catre.
Así que ya lo saben: Sip, me gusta la política.
Ilustración de blog.fmlatribu.com

2 comentarios:

Miguel dijo...

Daniela, expresaste algo que varias personas sentimos, y estaremos presentes en todo momento para forjar mejores días para el país y nuestro pueblo.

CAPSULA DEL TIEMPO dijo...

Bien dicho mi querida Dani. Yo, lamentablemente siempre he pecado de huevo tibio, en fin. Te mando un abrazo, ando poniéndome al día con tus escritos.