
- De viajes, hoteles y maletas.
- De imágenes, cámaras y trípodes.
- De eventos, reuniones y talleres.
- De trabajo, teclados y pantallas.
- De informes, reportajes y entrevistas.
- De escritorio, hojas sueltas y facturas.
- De plazas, pueblos y ciudades.
- De edificios, comida rápida y bocinas.
- De celulares, Internet y cabinas telefónicas.
- De autonomías, constituyentes y referéndums.
- De periodistas, medios y dos tercios.
- De desorden, mochilas y cajitas.
- De cables, cd’s y dvd’s.
- De discotecas, pub’s y Alexander.
- De árboles, luces y regalos.
- De despedidas de amigos y colaciones de grado.
- De noches eternas, mirándonos, los dos.
- De Kiko solo, extrañando a sus hermanos.
- De la larga ausencia de mis dos mitades.
Por eso hoy quiero que sea jueves.
- Para asistir al último evento del año.
- Para venir, por última vez, a mi oficina.
- Para comprar los regalos que todavía faltan.
- Para terminar de adornar mi casa para Navidad.
- Para escuchar villancicos y asumir el espíritu navideño.
- Para llegar a casa y quedarme.
- Para comer bien y dormir exageradamente. Dos días sin que nadie me moleste.
- Para saber que, por este año, fue suficiente.
Y así, desde el sábado 22 de diciembre hasta el 28:
- Reunir a mis dos mitades
- Ir con los dos a todos los parques.
- Arreglar sus bicicletas y pasear.
- Cocinarles sus platos favoritos.
- Compensarlos por el tiempo que los extrañé.
- Sacar todas las fotos, en todas las poses.
- Pasar Navidad en familia, como no hacemos hace tiempo.
- Recordar que somos eso, una familia.
- Cenar nuestra picana, con cuatro carnes.
- Comer panetón con chocolate.
- Tomar vino, sin exagerar.
- Limpiar y ordenar mi casa. Cada rincón y cada cuarto.
- Limpiarla también de las malas energías.
- Preparar nuestros amuletos para recibir el año.
- Escuchar música, a todo volumen.
- Ir al gimnasio, en la nochecita.
- Y en la tardecita a mis sesiones para enflaquecer.
- Para finalmente, terminar mi acondicionamiento físico de recuperación.
Y el 29 y 30:
- Ordenar mi escritorio y mi oficina en mi casa.
- Poner inciensos en todos los cuartos.
- Limpiar los armarios, de todos.
- Regalar lo que ya no usamos.
- Recoger mi nueva computadora.
- Preparar mi nueva agenda.
- Y mi nuevo teléfono, celular y mis bolígrafos de colores.
- Y alistar mi cuaderno de anotaciones para todo el año.
- Revisar todo lo que hice en el año.
Y finalmente, el 31:
- Hacer las compras para la fiesta de año nuevo.
- Hacer mi balance de este año.
- Hacer mis proyecciones de lo que espero del próximo.
- Salir a caminar con mis hijos, al Montículo.
- Tomarme un café conmigo misma.
- Exfoliarme el cuerpo, perfumarme, darme un baño de tina, eterno.
- Celebrar.
Por eso, este fin de año:
- No voy a viajar ni a la esquina.
- No voy a farrear hasta la inconciencia.